Noticias
Todas las Noticias 2013
<< pagina
anterior
29/05/2010 - fuente:
EL LITORAL
POR GUSTAVO LESCANO
“Quiero cubrir tanta ausencia”, dijo el hijo del ex combatiente buscado
José Luis Ramos (h) habló del malvinero que a poco de volver de la guerra
fue a Buenos Aires y nada más se supo de él. Aparentemente tenía problemas
psicológicos y buscaba trabajo. La historia del hijo también es muy
complicada. Con la muerte de su madre cuando tenía diez años, tuvo que
sobrevivir en la calle. Hoy busca a su papá para poder cubrir un vacío
interior.
ENTREVISTA CON EL LITORAL EN SAN ROQUE

José Luis Ramos mira el presente desde una ajada fotografía de principios
de los ‘80. Junto a un amigo se lo ve con un rostro adolescente que parece
no decir nada. Pero paradójicamente desde el presente su hijo mira esa
imagen del pasado como buscando una respuesta en aquel chico de 18 años que
poco después ya no fue el mismo. Y cambió por algo tan atroz como es la
guerra, como fue Malvinas para los ex soldados combatientes.
Con el mismo nombre como herencia, hoy su hijo de 31 años sostiene la foto y
fija cada tanto una mirada -tal vez no queriendo perderse una señal-
mientras remarca que lo busca porque “quiero cubrir un vacío, quiero cubrir
tanta ausencia”. También espera hacerlo sentir un héroe y que él a la vez
sea una respuesta a las preguntas de su pequeño de 10 años, el nieto que
heredó el nombre de su abuelo para mantenerlo en una tercera generación.
La historia de José Luis Ramos después de la guerra es hasta ahora una
incógnita, muy parecida a lo que transmite aquella mirada desde la rojiza
fotografía.
Los familiares no saben nada de él desde su fugaz vuelta del conflicto
bélico de 1982. En esos momentos estaba casado y tenía un primer hijo de
apenas meses. Se había mudado a San Roque desde su Bella Vista natal, pero
el abandono de la posguerra, las torturas en su mente y la falta de trabajo
hicieron que un día se marchara a Buenos Aires. Allí, finalmente, se perdió
en medio de una densa niebla de misterios para los familiares en Corrientes.
El hijo busca a este ex combatiente y quiere saber su destino, aunque sea
funesto. No pierde las esperanzas de saber de él, sobre todo con el reciente
caso de Miguel Angel Britez, el malvinero que 30 años después de la guerra
fue encontrado deambulando como linyera en la ciudad uruguaya de Tacuarembó,
tal como El Litoral lo reveló en marzo pasado.
Como los familiares de Ramos, los Britez no sabían dónde estaba el ex
soldado y sólo se acordaban que a los pocos meses de la vuelta a casa tuvo
que emigrar a otras ciudades en busca de trabajo.
El nuevo caso que surgió en San Roque salió a la luz en la edición de ayer y
a las pocas horas El Litoral pudo viajar a esa localidad (ubicada a 139
kilómetros de la capital provincial) para entrevistar a José Luis Ramos (h)
y saber también de su dura historia en la infancia y adolescencia.
Exilio
“Lo busco para saber de mi padre y que también lo sepa mi abuela paterna,
que tanto espera noticias sobre su destino”, señaló el muchacho casi sin
mucho rodeo en el inicio de la charla. “Sólo sabemos que volvió de la guerra
con problemas psicológicos.
Era como que tenía doble personalidad y de noche se escondía debajo de la
cama y después salía corriendo a la calle”, relató.
También pudo constatar que el padre se casó con su mamá en 1981 cuando hacía
el servicio militar y si bien él nació en noviembre de ese año, recién fue
anotado en marzo del ‘82 en San Roque, un mes antes de la guerra.
Aparentemente su papá esperaba no ser convocado a Malvinas por estar a cargo
de una familia. Sin embargo lo llevaron al Sur como integrante del
Regimiento Nº 4 de Monte Caseros, uno de los que estuvo en la más cruenta
línea de combate en las islas.
Tras el regreso al país por la puerta de atrás, el ex combatiente intentó
reanudar su vida, pero las secuelas de la guerra y el abandono estatal
hicieron que emigrara en busca de sanar y de conseguir un trabajo.
Según su familia, el malvinero se dirigía a Campo de Mayo para tratarse por
los problemas psicológicos y de esa manera poder conseguir un empleo.
A partir de ese momento no se sabe nada más de él. Familiares en Buenos
Aires habrían dicho que entre el ‘83 y el ‘84 trabajó en un restaurante y
tal vez en esas circunstancias pudo haber cruzado al Uruguay para seguir
allí con su vida laboral. Pero nada está confirmado aún.
Huérfanos
“Cuando tenía diez años murió mi mamá de cáncer en el Hospital Vidal. A
partir de ese momento comenzó un calvario para mí: viví en la calle por al
menos dos o tres años, hasta que ingresé a la Casa de Don Bosco y me
recuperé”, recordó José Luis (h), para después acentuar que en esos momentos
oscuros pensaba en su padre, pero en medio de una atmósfera tensa por el
resentimiento, la orfandad y el olvido.
“Con el paso de los años pude entender más las cosas e incluso pensé en lo
que realmente tuvo que aguantar mi viejo en la guerra. Por todo lo duro que
es vivir en la calle, ni quiero imaginarme lo que fue Malvinas”, indicó.
Después de salir de las calles el muchacho obtuvo una cédula de navegante y
así logró avanzar. “Formé mi familia y hoy tengo cuatro hijos”, pero ahora
“me falta llenar este vacío que es saber qué pasó con mi padre”, insistió.
En la mesa de la charla hay otros invitados que también posaron sus miradas
sobre la foto de aquel joven José Luis buscando un signo. Son un ex
combatiente, Plácido Hermosi y su esposa, Silvia Domínguez, presidente del
Centro “Héroes de Malvinas” de San Roque. Ambos siguieron de cerca el relato
del muchacho y sumaban algunas versiones que circulan en toda esta historia.
“Estamos iniciando un camino de búsqueda y tenemos varios documentos sobre
el caso. El padre aparece en la lista de ex combatientes pero por Anses no
está registrado que perciba un beneficio. Seguimos buscando y pedimos a la
gente que pueda hacer su aporte con la seriedad que el tema requiere”,
aclaró Silvia.
“Tengo una corazonada de que va a aparecer”, sostiene José Luis mientras
vuelve a mirar la foto del padre.
En esos momentos hay un ida y vuelta en sus roles. “Lo que más me gustó, de
lo poco que me contaron de él, es que él desayunaba con nosotros.
A mí me daban un cocido y con mi madre compartían un mate. Es una imagen muy
similar a lo que yo hice con mis chicos”, comparó.
A modo de conclusión y mientras entrecruzaba nervioso los dedos, el hijo que
busca al padre reitera: “Quiero saber si está vivo, si está enfermo, o si
está solo y vive en la calle, que es muy jodida y lo sé muy bien por lo que
me tocó afrontar de chico.
Por eso quiero saber de él, de su destino, para que su historia logre llenar
un vacío en la mía y que también pueda dar respuesta a su nieto que pregunta
sobre su abuelo”. La sangre tira, la sangre busca.
GUSTAVO LESCANO
glescano@ellitoral.com.ar
<< pagina
anterior