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Declaraciones del presidente del centro de soldados ex combatientes
de
“Éste es el primer 2 de Abril que tenemos algo para celebrar”
Corrientes, 02/04/2008 - fuente Diario La República
Después
de 26 años de lucha, el sueño de tener un lugar propio donde poder reunirse les
parece aún increíble. Es que para poder alcanzar su meta debieron golpear un
sinfín de puertas y presentar innumerables notas a todos los gobernantes de
turno desde 1983.
En diálogo con La República, el presidente del Centro de Ex Combatientes en
Malvinas de Corrientes, José Galván, expresó su satisfacción por la inauguración
de la tan ansiada sede propia. “Éste es el primer 2 de Abril que tenemos algo
que celebrar”, expresó emocionado.
Después de 26 años de lucha, el sueño de tener un lugar propio donde poder
reunirse les parece aún increíble. Es que para poder alcanzar su meta debieron
golpear un sinfín de puertas y presentar innumerables notas a todos los
gobernantes de turno desde 1983. Pero, finalmente, el día llegó, ahora cuentan
por primera vez con el apoyo del Gobierno para hacer realidad el sueño de la
casa propia.
El presidente del Centro de Ex Combatientes expresó: “Este aniversario nos
encuentra con una mezcla de emociones. Por un lado la amargura y la bronca que
sentimos todos los años al recordar las tristes vivencias de la guerra y por
otro lado la alegría de alcanzar una meta que anhelábamos tanto: tener nuestra
casa propia, una casa para todos los compañeros correntinos que sufrieron las
mismas experiencias”, aseguró. “Después de un año de tratativas conseguimos la
casa y empezamos a trabajar para poder mejorarla”, expresó Galván.
Escribiendo la historia
Allá por 1982, a pocos meses de haber regresado de la guerra, enfermos y aún
heridos, comenzaron a reunirse. Los ex combatientes correntinos tenían muchas
historias que contar y muchas penas para compartir. El Estado nacional los negó
y nadie quiso volver a hablar de ellos, mucho menos de su problemática. La
sociedad entera les dio la espalda y los condenó al desamparo.
Pero la lucha siguió silenciosa. A pulmón y con recursos propios costearon los
tratamientos que requerían para seguir viviendo. Las reuniones continuaron y
cada vez fueron más al momento de encontrarse. En 1983, los conscriptos estaban
agrupados y organizados. Para 1985, el Centro consiguió la personería jurídica y
su trabajo comenzó a hacerse notar.
Desde entonces sus reclamos tuvieron otro valor. También en su afán de
organizarse, lograron convertirse en el primer Centro de Ex Combatientes en todo
el país. Su problemática ya empezaba a marcar precedentes y otros comenzaron a
reunirse, en otros puntos del país, para hablar de aquellos que les causaba
dolor y reclamar por los derechos que se le habían negado.
Al respecto, Galván expresó: “No pretendemos ser modelo para nadie, sólo
buscamos poder vivir dignamente, todos los años que podamos, junto a nuestras
familias”. El motor de su lucha y el compromiso que existe entre ellos, los hizo
incansables, y hoy pueden empezar a cosechar lo que con tanto afán sembraron.
En la provincia, todas las leyes, ordenanzas y resoluciones que los diferentes
gobiernos les otorgaron, fueron propuestos por ellos mismos. Su lucha ha
convertido a Corrientes en la provincia en que mayores triunfos se han logrado,
y en el lugar donde cuentan con mayores beneficios por su condición de ex
combatientes.
Desconocimiento
Los soldados conscriptos, todos ellos de 18 y 19 años, volvieron después de la
guerra y se encontraron en un total desamparo.
La discriminación la habían conocido en las islas cuando a manos de los
militares, de los cuales dependían, les negaban la comida y los sometían a
castigos inhumanos por su condición de “conscriptos”.
Al regresar, el Estado los negó. Solos, desamparados, sin coberturas médicas ni
pensiones, volvieron a sus pueblos para retomar sus vidas. Pero la sociedad
también los condenó a la marginación y nadie quiso saber de esos chicos que
fueron a dar su vida por amor a su patria.
Muchos años debieron pasar para que la sociedad argentina comprendiera el
padecimiento de quienes siendo tan jóvenes ofrendaron sus vidas a cambio de
nada.
Hoy, a 26 años de la gesta de Malvinas, la tristeza y la amargura inunda a las
familias de los ex combatientes, quienes llevan más de dos décadas en una guerra
que siguen peleando día a día.
Una lucha que los trajo hasta aquí y que quizás dentro de algunos años puedan
recordar sintiéndose un poco más acompañados y reconfortados por una sociedad
que debe rendirles homenaje por haber ofrecido sus vidas, siendo tan jóvenes,
por ese pedacito de Argentina que ni siquiera conocían.
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